Aunque la condición social y laboral de la juventud a finales del siglo XIX abría un extensísimo campo de actuación reivindicativo a los jóvenes proletarios del momento, salvo excepciones, como en el caso de la juventud obrera austríaca, no sería ésta la motivación fundamental para la organización de los jóvenes obreros. En efecto, las condiciones de trabajo de los jóvenes-jornadas laborales que sobrepasaban las doce horas; situación jurídica lamentable; ausencia casi absoluta de higiene y seguridad en trabajos peligrosos nocivos, etc.; salarios de miseria muy por debajo de los de los adultos -o su vehemente discriminación y marginación social -analfabetismo, alcoholismo, bajísimo nivel cultural- no constituyeron el punto de partida para plantear la necesidad de la organización autónoma de la juventud obrera.
Convencido de la importancia de la organización de la juventud socialista encontraría Tomás Meabe una excelente oportunidad para hacer extensivas sus ideas. El ejemplo de los jóvenes bilbaínos que se lanzaron con gran entusiasmo al trabajo, participando ya en la campaña de los socialistas bilbaínos con motivo de las elecciones municipales de octubre de 1903, sería inmediatamente seguido por los jóvenes de otras localidades vascas y del resto del Estado.
Otra característica de la organización, que será una constante de la Federación de Juventudes Socialistas a lo largo de toda su historia es la polémica permanente sobre la relación Partido/Juventudes.
El Socialismo internacional tiene una responsabilidad histórica que asumir en cuanto al desarrollo de las Juventudes Socialistas. Podemos afirmar que, salvo raras excepciones, en ningún país se vio con buenos ojos la organización independiente de los jóvenes. España no fue la excepción. El mismo Iglesias compartía las posiciones de los veteranos internacionalistas.
A pesar de que en España esta relación no llegó a los extremos de otros países como Alemania, existirá un ambiente receloso desde la dirección del Partido y permanentemente tutelar. De cualquier modo, en el VII Congreso del PSOE, celebrado en Madrid en octubre de 1905, las Juventudes ingresaron en el PSOE en 1908, donde el ingreso se replantaría al haberse constituido éstas en Federación en 1906.
Se reunió en Bilbao, del 14 al 17 de abril de 1906 el Congreso constituyente de la Federación de Juventudes Socialistas de España. Lo más destacable del Congreso es la aprobación de los estatutos de la Federación, instrumento que posibilitará el desarrollo orgánico de la misma. Los jóvenes socialistas aprobaron, una proposición relativa al ingreso de las Juventudes en el Partido y la adhesión de éstas a la Internacional Juvenil Socialista.
En su lucha contra la guerra de Marruecos, las Juventudes se plantearon, dadas las características de la sociedad española, como principal consigna el "o todos o ninguno" que El Socialista abanderaría. Se trataba, como primer objetivo, de evitar su participación en el conflicto gracias a la "redención a metálico". El capitalismo español mostraba bien a las claras que los conflictos bélicos sustentaban una pugna de intereses entre burguesías en la que los jóvenes obreros eran el instrumento de defensa de tales intereses.
El año 1910 fue de ferviente actividad política de las Juventudes contra la guerra de Marruecos, lo que llevaría a multitud de jóvenes a dar con sus huesos en las cárceles.
Constituida la III Internacional en Moscú en el año 1919 el Partido Socialista convocó un congreso extraordinario con el fin de tratar sobre la organización internacional del proletariado. En el congreso se acordó continuar en la II Internacional para tratar de mantener unido al movimiento obrero socialista en el ámbito internacional y, a la vez, cambiar el carácter que la organización había tomado con los acontecimientos de los últimos años, exigiendo responsabilidades a los dirigentes que habían traicionado los principios del socialismo.
En las Juventudes Socialistas la definición política sería mucho más claramente pro bolchevique. A pesar de la ambigua resolución del Congreso Extraordinario del PSOE de 1919, las juventudes consideraron que el partido se había puesto "en espíritu" del lado de la III Internacional y en su V Congreso ordinario, celebrado en Madrid del 14 al 17 de diciembre de 1919, decidieron la incorporación de la Federación de Juventudes Socialistas a la nueva internacional dirigida por Lenin.
La disparidad entre el planteamiento del Ejecutivo de la Internacional Comunista y la Ejecutiva del PSOE llevó a ésta inevitablemente, al enfrentamiento con aquél. La Federación de Juventudes Socialistas, celebró también en 1921, del 16 al 20 de abril en Madrid, un último Congreso extraordinario. En él, los jóvenes decidieron integrarse en el recién creado Partido Comunista Obrero Español (el de los escindidos del PSOE) para construir la Federación Juventudes Comunistas de éste. Hasta pasados diez años no se volvería a encontrar en situación similar a nivel orgánico.
El 14 de abril de 1931 se proclama la II República. Si el crecimiento de la organización de 1925 a 1929 no había ido más allá de un constante goteo, de 1929 a 1931, al amparo de los acontecimientos, las Juventudes tendrán un espectacular desarrollo.
Con el triunfo de la conjunción republicano-socialista, el 14 de abril, en las elecciones municipales que trajeron la república, las organizaciones socialistas, que salían de la dictadura manteniendo su estructura, aparecían como la primera fuerza de la clase obrera española. Las juventudes pasaron de sus 1.500 militantes en el Congreso de 1929 a 12.000 en su Congreso de febrero de 1932, según recoge la memoria de éste.
En las elecciones de 1933, la derecha se convirtió en la más numerosa minoría parlamentaria. Los enemigos de la República y del proletariado comenzaban una labor de retroceso en todo lo que de positivo tenía la obra del bienio anterior. La llegada de Hitler al poder en Alemania y la sangrienta represión de los obreros vieneses en febrero de 1934 acabaron de dar la voz de alerta.
En tales coordenadas se celebró el V Congreso de las Juventudes Socialistas, en el mes de abril de 1934. En dos años la militancia se había duplicado (21.000 afiliados según la memoria del Congreso).
El "momento insurreccional" llegaría con los sucesos de octubre de 1934. El detonante para la insurrección fue la inclusión en el Gobierno de ministros de la CEDA en el gabinete de Lerroux.
La enorme represión que siguió a Octubre, los miles de militantes obreros presos y la labor destructora del bienio negro, eran un argumento tan poderoso para volver a plantear la alianza con los burgueses de izquierdas que los jóvenes socialistas, a pesar de su supuesta claridad teórica, no pudieron contestar.
La Comisión Ejecutiva de las Juventudes abrazó la táctica del Frente Popular. También a finales de 1935 la Internacional juvenil Comunista celebra su VI Congreso, en el que, planteaba la debilidad orgánica de las organización juveniles comunistas, y en la línea del VII Congreso de IC de ruptura con el tercer periodo propia un viraje en la línea política. Desde comienzos de 1935 venían existiendo contactos entre los jóvenes socialistas y comunistas de cara a la creación de una organización unificada.
En febrero de 1936, en las elecciones generales, el Frente Popular conseguiría un rotundo éxito. Millares de presos abandonarían las cárceles tras la promulgación de la amnistía. La guerra sería otro argumento importante para la unidad. En mayo se había firmado el pacto de unificación, preparándose los congresos provinciales de unificación, que se irían celebrando a lo largo del año. A finales de 1936, Santiago Carrillo, Federico Melchor, Serrano Poncela, José Laín... ingresaron en el PCE. Las JSU constituidas a partes iguales (socialistas comunistas) el 20 de septiembre de 1936, al no ser posible la celebración de un Congreso de Unificación por la guerra, quedaban completamente desequilibradas en favor del bloque comunista.
Un grupo de jóvenes socialistas descontentos durante bastante tiempo con la dirección de las JSU, pero aplacados por las condiciones esencialmente delicadas por la guerra, se reúnen en Madrid, coincidiendo con el mitin de las JSU. Finalmente el día 10 de Marzo de 1939 se reúnen en Madrid jóvenes procedentes de varias Federaciones Provinciales de Juventudes Socialistas "que habían organizado de forma espontanea como tales y como rechazo a la JSU". Es esta reunión consideraron anulado el pacto de unidad que les unía a los jóvenes comunistas y quedaron sujetos a la disciplina del PSOE.
Con el inicio de la II Guerra Mundial dio al traste con los primeros intentos de agrupamiento y reorganización. Después de la liberación de Francia, al termino de la II Guerra Mundial, se constituyo la Federación de Juventudes Socialistas en Francia que celebro su Primer Congreso, en Toulouse, el 22 de Abril de 1945.
La reorganización en el interior fue mas dura debido a las condiciones de persecución y exterminio de todos los militantes de izquierda que no pudieron salir de España.
Las Juventudes Socialistas en el período del exilio mantendrán una ligazón férrea en torno a la política del Partido Socialista Obrero Español y la Unión General de Trabajadores. En el II Congreso de las Juventudes (1946) propuso la creación de una "Alianza Democrática de la Juventud Española". Ante el problema, más complicado, del "convenio" con la Confederación de Fuerzas Monárquicas, firmado por el PSOE en 1948 (política que fue aprobada en la Asamblea de Delegados del PSOE celebrada en julio de 1947), las Juventudes Socialistas no plantearon discrepancias. Las Juventudes se limitaron a realizar actividades de tipo formativo y cultural principalmente, así como mítines y campañas de propaganda y ayuda a los militantes del interior de España.
En 1975 es también el año de la muerte del General Franco. A partir de ahí las Juventudes Socialistas presentes en el combate anti-franquista fueron participes de las luchas que, por la instauración de un régimen democrático en España, se desplegaron por parte de las fuerzas democráticas. Las tensiones afrontadas desde el inicio de la transición democrática, el fortalecimiento del PSOE, convertido en fuerza hegemónica en el seno de la izquierda, las elecciones de 1977, son marco que expresan el desenvolvimiento de las Juventudes Socialistas a lo largo de todo aquel periodo, que para la organización tiene un hito importante en la celebración de su XII Congreso en septiembre de 1977.
El XIII Congreso fue testigo de la liquidación del "entrismo" que desde otras organizaciones se había venido practicando en el interior de JSE, que había alcanzado su punto álgido en el VI Congreso. Asimismo, supone el esfuerzo por adecuar las JSE, principal organización política juvenil de nuestro país, a una estrategia marcada por la realización de una política específicamente juvenil, desde la reivindicación democrática que le correspondía en tanto que organización juvenil socialista, configurada como organización autónoma, en la proyección de la política propugnada por los socialistas.
Finalmente la Constitución sometida a referéndum, fue aprobada el 6 de Diciembre de 1978. Las Cortes Constituyentes electas en Junio de 1977 fueron disueltas convocándose Elecciones Generales en marzo de 1979, y un mes después, en Abril, las primeras elecciones municipales democráticas dieron el triunfo a las fuerzas de la izquierda con amplia mayoría socialista. En ellas, miembros de las Juventudes Socialistas concurrieron en las candidaturas del PSOE de forma fragmentaria, ostentando concejalías de juventud.
En diciembre de 1979 se celebra en Barcelona el XIV Congreso Federal de las JSE. La falta de capacidad para vertebrar un movimiento juvenil a lo largo de todo aquel tiempo, las insuficiencias a la hora de afrontar los problemas propiamente juveniles, la propia interiorización y reducción de los marcos de acción política a que se ve sometida la Organización, conducen a las JSE a un progresivo debilitamiento.
Concebido como un cambio radical frente al anquilosamiento experimentado en aquel periodo, el Congreso Extraordinario celebrado en Madrid, los días 21 y 22 de Febrero de 1981 suponen un extraordinario catalizador de las voluntades que recorren el conjunto de la organización.
Una nueva CEF tras un Congreso que constituye un revulsivo para los modos y las formas que hasta entonces habían prevalecido en la Organización, convergiendo así todo el caudal de ilusiones e inquietudes y sensibilidades profundamente renovadas que se entrecruzaron en aquellos momentos en el seno de las JSE.
La campaña Electoral que culminó con las Elecciones Generales del 28 de octubre de 1982 supuso la eclosión de la voluntad de cambio que se daba en amplísimos sectores de la sociedad española de entre los cuales los jóvenes desempeñaban un elemento constitutivo especial. A lo largo de la misma, las J.S. concurrieron mediante una Campaña electoral autónoma solicitando el voto para el PSOE.
En enero de 1983 se realizó el XV Congreso Federal de la Organización, en lo que fue de reválida de aquello que un día comenzara en el Congreso Extraordinario, al tiempo que se buscaba la proyección de la política de las J.S. en la estrategia por el cambio diseñada por los socialistas; luego, la historia se confunde con el presente.